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Whitesorcerer
Publicado: 17-07-2007
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El preludio de la noche siempre asoma incertidumbre en una persona cuando la cortina solar se desvanece tras el horizonte. Yo caminaba despreocupado por la primera planta de mi casa alrededor de las 6:00pm cuando derrepente tocaron el timbre. Me asomé a la ventana para ver quien era y resulto no haber nadie allí afuera. Desde luego pensé que se trataba de una broma, pero el mero hecho de abrir la ventana desató algo que siempre recordaré de aquella casa. Al retornar a mi destino me senté en el sofá con el propósito de leer un libro en paz. Sin embargo, algo me dejó petrificado cuando abrí la página en donde me había quedado pues, estando solo en mi casa, recuerdo bien que esa hoja estaba limpia y al verla se encontraba con un nombre escrito vagamente, como si la pluma hubiese sido arrastrada por una rama en su vavivén. Deslicé el libro por debajo del sofá, y me quise quedar pensando un momento de no haber sido por que volvieron a tocar el timbre. Me lancé a la puerta tan rápido como pude esperando que alguien se deshiciese de mi soledad pero en su lugar solo estaba el viento. Cerré la puerta y cuando regresé al lugar antes mencionado observé que el libro había sido arrastrado hasta fuera de debajo del sofá. Las letras dentor de la página decían: "vas a caer". Podría haber pensado en algún roedor que pudiese haber movido el libro de su sitio pero aquello era imposible pues acababa de hacer limpieza en la mañana. Entonces, desesperado y aterrorizado crucé el umbral de mi sala para dirigirme a la puerta de salida, cuyo trayecto en aquel entonces poseía un espejo grando que estaba puesto en una pared lateral y reflejaba todo a su paso. Con mi paso airado y rápido atravesé ráìdamente el comedor y pude ver de reojo en el espejo el reflejo de un niño vestido de rojo, con el cuello de la camisa asfixiandolo pero a él no parecía inmutarle. Cuando me dí la vuelta me percaté que la madera de la escalera que lleva al segundo piso crujía, pero nadie subía ni bajaba. Exalé por última vez aquella tarde y mi mente se nubló hasta que aparecí en un la camilla de un hospital con una venda en el aire. Cuando el doctor se acercò le pregunté quien había comunicado mi perdida de sentido y argumentó que 20 minutos antes del suceso alguien ahbía telefoneado a la central para decirnos que usted se encontraba grave y fuimos los mas antes posible. Entonces recordé que todo aquel suceso se había extendido por 20 minutos, y que los unicos instantes en que estuve ausente fue cuando me asomé a la ventana por el timbre. Mi cuerpo se heló nuevamente y mi mente quiso aletragarse por un tiempo mas, pero justo antes de sopesarme en mi sueño vi como desde un rincón, en una silla una camisa roja colgaba inerte.
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